Meritxell Martorell
Por un yoga inclusivo y con impacto social



Soy periodista, profesora de yoga y fundadora de Yoga Sin Fronteras, una organización desde la que impulsamos proyectos de yoga en hospitales, entidades sociales y comunidades vulnerables.


He desarrollado el método ISTA (Inclusivo, Sensible, Terapéutico y Accesible), una metodología que busca adaptar el yoga a las necesidades reales de cada persona, integrando salud, inclusión y conciencia social en la práctica.


Además, imparto formaciones para profesores de yoga y trabajo para acercar el yoga a contextos donde normalmente no llega.



  • Fundadora de Yoga Sin Fronteras
  • Formación de 100h de Hatha Yoga con Agama Yoga School
  • Formación de Ashtanga Vinyasa Yoga 200h Abhijna School of Yoga and Meditation 
  • Formación de Vinyasa Yoga 300h Sampoorna Yoga
  • Formación de Yoga Prenatal con Sara Varas
  • Formación de Yoga para Niños y Familias yoga Maya Kids
  • Instructora Certificada 500h por la Yoga Alliance®
  • Yoga Alliance Continuing Education Provider
  • Profesora de filosofía y vinyasa en Sampoorna Yoga India
  • Curso de 20h de Yoga Sensible al Trauma de TCTSY
  • Curso de 40h de Filosofía del Yoga con Naren Herrero
  • Formación de 60h Yoga para personas con cáncer con Mireia Coma-Cros
  • Formación de 50h Yoga Terapéutico con Mandiram Yoga
  • Curso de profundización en Yoga Nidra con Marta Carrascal
  • Formación de Yoga Adaptado 28h con Arunai Yoga


Viajes y periodismo

Estos dos vídeos pertenecen a otra etapa.


Mostrar solo mi faceta como
profesora de yoga o fundadora de una ONG, sin contexto, sería contar solo la mitad de la historia. Definirse sin explicar de dónde vienes es insuficiente.


Nací en una familia humilde, con valores firmes y una convicción constante: creer en una misma. Crecer en ese entorno me dio algo que no siempre se ve, pero que sostiene todo lo demás: conciencia social y sentido de responsabilidad.


Estudié Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona  y a los 24 años fui seleccionada para dar una la vuelta al mundo como reportera. Ese viaje marcó un antes y un después en mi manera de entender la vida, el trabajo, la justicia y el privilegio.


Después de esa experiencia dediqué varios años a recorrer el mundo con una intención clara: comprenderlo mejor. Era joven, tenía curiosidad y una necesidad real de ampliar mi mirada. Viajar no era escapar ni acumular destinos; era cuestionar y entender cómo viven los demás.


El periodismo me llevó a realidades complejas. Fue en el programa 21 días (Mediaset) donde viví experiencias que consolidaron mi compromiso social. En el campo de refugiados de Lesbos entendí que mirar no es suficiente, que observar implica posicionarse.


En ese recorrido también comencé a formarme como profesora de yoga, práctica que me sostenía. En una profesión marcada por la urgencia y la exposición constante, el yoga se convirtió en un espacio de pausa y conciencia. 



¿Cómo nace Yoga Sin Fronteras?



Al contrario de muchas empresas que nacen con un plan de negocio definido, las ONG suelen empezar con un impulso. Una necesidad concreta. Una intuición que insiste.


En mi caso, no fue una estrategia. Fue una evidencia.

Sabía por experiencia propia y por el trabajo de campo que había vivido como periodista que el yoga podía ser una herramienta pedagógica y reguladora. No como práctica estética ni evasiva, sino como recurso concreto para trabajar la atención, la respiración, la conciencia corporal y la gestión del estrés en contextos complejos.

Empecé a compartirlo durante mis viajes, sin expectativas, sin estructura y sin saber que aquello ya estaba sembrando lo que hoy es Yoga Sin Fronteras.


Lo que comenzó en 2019 como una iniciativa pequeña y casi artesanal, se ha convertido en una organización consolidada que ha acompañado a más de 8.200 personas en más de 9 países y ha formado a más de 650 profesionales en una mirada inclusiva y social del yoga.


En 2020 recibimos el segundo premio B-Value, impulsado por Banco Sabadell y la Fundación Ship2B, un reconocimiento que nos ayudó a profesionalizar el proyecto y a sentar las bases de su crecimiento.

Yoga Sin Fronteras no nació como empresa. Nació como respuesta.

Y sigue siendo eso.


Entrevistas